El pasado 22 de febrero fue admitida una demanda de inconstitucionalidad contra la TOTALIDAD de los artículos 1, 3, 10, y 35 de la ley 43 de 1990, éstos tres artículos hacen parte de la columna vertebral de la Contaduría Pública en Colombia:
Art. 1. Del Contador Público
Art. 3. De la Inscripción del Contador Público
Art. 10. De la Fe Pública
Art. 35. Declaraciones de principios para el desarrollo de las normas sobre ética de la Contaduría Pública.
La demanda busca que la Fe Pública de hechos económicos de las empresas pueda ser otorgada por profesionales de disciplinas distintas a la Contaduría Pública, debate éste que no es nuevo, pero que ahora se realiza en el escenario de lo jurídico.
El grupo Quipus ha decidido aprovechar esta coyuntura para participar en el debate, e invitar a todos los Contadores Públicos a que lo hagan también.
Si bien creemos que el fallo de la demanda será favorable para los Contadores Públicos, queremos aventurarnos a imaginar un escenario futuro que contempla la probabilidad de que efectivamente se pierdan los pilares jurídicos que soportan el quehacer en nuestra profesión.
Antes de continuar sugerimos que lean el texto completo de la demanda, pueden descargar el archivo desde actualicese.com (si tienen tiempo, también es útil que lean los comentarios que han sido realizados en ese portal) en el siguiente enlace: actualicese.comBlog oficial
Ahora imaginen que el título de éste artículo aparece en la portada del principal diario de circulación nacional un 1° de marzo de 2019: “CONTADORES PÚBLICOS YA NO SERÁN DEPOSITARIOS DE LA CONFIANZA PÚBLICA”, acompañado del siguiente contenido:
Después de una dura batalla jurídica a partir de hoy los Contadores Públicos dejan de tener el privilegio de otorgar Confianza Pública sobre hechos económicos de las empresas, éste, que se consideraba el principal baluarte de esa profesión fue finalmente derrumbado, para lograrlo fue necesario que los colegios de economistas, abogados y administradores de empresas, unieran filas en su propósito común de reclamar un derecho que la ley les había arrebatado desde hacía mucho tiempo.
Los antecedentes históricos dan cuenta de esfuerzos solitarios que no dieron el resultado esperado pero que de alguna manera fueron el embrión que permitió alcanzar el objetivo, el Economista Ivan Ivanov Useche presentó en el año 2008 una demanda ante la Corte Constitucional exigiendo la igualdad de otras profesiones con la del Contador Público, el fallo fue favorable a los Contadores; sin embargo, hoy la Colegiatura de Economistas entregará medalla al mérito a este profesional por su contribución al gremio.
Antes y después de éste suceso ya se habían presentado síntomas serios de deterioro de una profesión que ahora tendrá que buscar un nuevo rumbo, desde su propio surgimiento los Contadores Públicos se dividieron en tres grupos: Los primeros llamados nacionalistas han luchado por reivindicar la soberanía del país tanto en la emisión de normas como en el ejercicio de la profesión por profesionales titulados en Colombia; Los segundos llamados internacionalistas defendieron la idea de que se eliminaran las normativas nacionales para ADOPTAR las normas internacionales de contabilidad, así como las financieras y de auditoría, además, han apoyado el libre ejercicio de la profesión en Colombia por firmas transnacionales y Contadores de otros países, éste grupo obtuvo su primera gran victoria en el 2012, cuando el Congreso Colombiano aprobó una ley en ese sentido; Un tercer grupo hoy es conocido como los apáticos, realmente no son un grupo en el estricto sentido de la palabra, pero deben mencionarse porque en él caben el 80% de los Contadores Públicos del país, nunca se han interesado por temas gremiales, filosóficos o políticos, se han dedicado a la parte instrumental de la profesión y se adaptan rápidamente a los cambios que les imponen las normativas, especialmente las relacionadas con impuestos.
También figuran como antecedentes varias demandas a la ley 43 de 1990 presentadas antes de la del señor Ivanov, ya la corte había declarado inconstitucionales varios apartes de dicha ley, sin que la comunidad contable le diera la importancia que merecía este acontecimiento.
Adicionalmente, los intentos de que mediante ley se elevara a un status mayor el ejercicio de la Revisoría Fiscal y se constituyera una Colegiatura Profesional obligatoria habían fracasado terminando la década de los noventa del milenio anterior y durante toda la primera década del milenio actual.
De hecho la Revisoría Fiscal fue abolida por Colombia en el año 2012 para dar paso a Auditorías Financieras anuales para empresas de tamaño medio y grande; para ese año la Confederación de Cámaras de Comercio, la Asociación Nacional de Industriales y en general todos los gremios económicos, aplaudieron la decisión gubernamental como un paso más hacia la inserción de la economía Colombiana en un mundo globalizado.
Mientras esto sucedía, un plan de reconversión tecnológica implementado por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales llamado “Muisca”, arrojaba resultados sorprendentes, durante los primeros años de implementación (hasta el 2010) se contaba con una base sólida de contribuyentes y el aumento de los controles informáticos permitió un incremento sustancial en el recaudo de impuestos nacionales, en una segunda etapa la plataforma fue ampliada para gestionar los impuestos territoriales y hacia el 2015 TODAS las empresas estaban interconectadas con esa plataforma; en ese momento dejó de ser necesaria la firma de declaraciones por Contadores Públicos, de hecho ya no era necesario elaborar declaraciones tributarias pues éstas eran liquidadas en forma automática por el “Muisca” e incluso empezaron a ser abonados a las cuentas bancarias de los contribuyentes los saldos a favor sin procesos de auditoría previos; en resumen, gracias a la tecnología la DIAN había logrado total confianza en que su sistema estaba libre de errores y que ningún contribuyente podría evadir sus obligaciones.
Fue éste tal vez el golpe que dio por concluida la tradición de la Confianza Pública, ya no era necesaria la atestación de ningún profesional para dar fe de que los hechos económicos correspondían a la realidad de un ente, en la Internet cualquier interesado podía consultar la información financiera de las empresas y podía confiar en la veracidad de ésta simplemente verificando que estuviera certificada por una multinacional de software, se ha seguido usando la atestación más como costumbre que como necesidad, así las cosas, era apenas lógico que la decisión tomada hoy (1° de marzo de 2019) se diera.
La pregunta que surge sobre la cual no tenemos aún respuesta es: ¿La Contaduría Pública debe desaparecer como profesión? o mejor, ¿Qué rumbo tomará ahora el ejercicio de una profesión que por muchos años ha sido considerada motor fundamental en e desarrollo de nuestro País?. Eso, amables lectores, solo lo dirán los acontecimientos de los años venideros.
Corolario: El presente artículo puede asimilarse a un ejercicio de prospectiva, creemos que es un escenario probable, o si se quiere, meramente posible; Sin embargo, coincidimos con algunos autores (perdón por no indicar cuales) en que el futuro responde a tres variables: La inercia o tendencias históricas, las rupturas o hechos inesperados que cambian el rumbo de las cosas, y la acción voluntaria de los hombres (entiéndase hombres y mujeres) para modelar ese futuro; cada una de estas variables tiene un peso relativo y la suma de los tres pesos relativos es igual al 100%; lo importante entonces es que para el caso que nos ocupa, es decir el futuro de nuestra profesión, la tercera variable tenga el coeficiente más grande, bueno, para decirlo en términos simples: EL FUTURO DE LA PROFESIÓN DEBE DEPENDER PRINCIPALMENTE DE LA ACCION VOLUNTARIA DE LOS CONTADORES PÚBLICOS DE HOY, creo que eso lo incluye a usted, apreciado colega.
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Si considera este artículo de interés, por favor difúndalo, si lo prefiere, puede remitirnos direcciones de correos electrónicos para que nuestro grupo transmita éstas y futuras comunicaciones a un número mayor de Contadores Públicos.
Nuestro buzón: quipus.total@gmail.com
Hasta la próxima edición.